Rosario de Velasco. Del olvido a la memoria

 

La entidad abrió una nueva temporada de artes plásticas con esta exposición de producción propia, que se inauguró el 7 de octubre de 2026, en el Centro Cultural Las Claras.

La muestra recuperó y reivindicó la figura de una de las grandes artistas de la primera mitad del siglo XX y una de las más desconocidas de la Generación del 27

Las 61 obras expuestas ofrecieron una mirada cronológica a seis décadas de creación artística, reflejando la evolución y los principales hitos desde los años 30 del pasado siglo hasta finales de los 80

El programa ‘Las Claras Educa’ organizó visitas guiadas y talleres didácticos dirigidos a estudiantes de Primaria, ESO y Bachillerato de los centros educativos de la Región.

 

La Fundación Cajamurcia abrió la temporada de otoño de su programación de artes plásticas con la exposición de producción propia ‘Rosario de Velasco. Del olvido a la memoria’, que se inauguró el miércoles 7 de octubre de 2026 en el Centro Cultural Las Claras, en Murcia donde permaneció abierta hasta hasta el 29 de noviembre.

En la presentación participaron las dos comisarias de la muestra: Alicia Ventura Bordes y la murciana Toya Viudes de Velasco, sobrina nieta de Rosario de Velasco e impulsora de su recuperación, quienes han estado acompañadas por Eugenia Hernández Dávalos, coordinadora del Centro Cultural Las Claras y el Aula de Cultura de la Fundación Cajamurcia.

Rosario de Velasco (Madrid 1904 – Barcelona 1991) está considerada como una de las grandes artistas de la primera mitad del siglo XX y una de las más desconocidas de la Generación del 27. Fue una destacada representante de ‘Retorno al orden’, movimiento paralelo a la Nueva Objetividad alemana y el Novecento italiano que promovía un estilo depurado desde la vuelta a lo clásico.  Elogiada por el público y la crítica, mostró su obra dentro y fuera de España y participó en reconocidos certámenes como la Bienal de Venecia o el Premio Carnegie de Pittsburg, donde expuso junto a Salvador Dalí. Sin embargo, como muchas otras mujeres que en su época alcanzaron nombre y fama, su figura terminó relegada al olvido.

La Fundación Cajamurcia contribuye ahora a recuperar su legado con una exposición que propone un recorrido único por la trayectoria completa de Rosario de Velasco. La muestra da un paso más a labor iniciada en 2024 con la exposición del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, que logró reunir algunas de las obras anteriores a la Guerra Civil, localizadas gracias a una campaña viral en prensa y redes sociales puesta en marcha por su sobrina nieta.

Las 61 obras expuestas en el Centro Cultural Las Claras ofrecen una mirada cronológica a seis décadas de creación artística, reflejando los momentos clave que definieron el lenguaje y el estilo de Rosario desde los años 30 del pasado siglo hasta finales de los 80. Estos trabajos tardíos, que se muestran ahora por primera vez, se caracterizan por una pintura más libre, expresiva y experimental.

Entre las obras expuestas, algunas de ellas restauradas recientemente para la ocasión, se encuentran cuadros que han permanecido durante décadas en colecciones privadas y en el ámbito familiar, así como en almacenes institucionales. También proceden de diversas instituciones como el Fondo Histórico-Artístico de la Diputación de Barcelona, el Museo del Traje (Madrid) o el Museo Zabaleta (Quesada, Jaén), además de colecciones particulares tan prestigiosas como la de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza.

 

De los premiados años treinta a su etapa en Barcelona

La exposición reúne algunas de las piezas más significativas de la producción de Rosario durante los premiados años 30, una etapa de especial éxito y reconocimiento artístico. Entre ellas se encuentra Gitanos, presentada en 1935 en el Carnegie Institute de Pittsburgh; Lavanderas, uno de sus grandes lienzos, con el que desde las vanguardias sigue los pasos del Quattrocento y de artistas como Rafael, Botticelli o Verrocchio; y Retrato del Doctor Luis de Velasco, considerado uno de los escasos y más puros ejemplos de la Nueva Objetividad en España. Completan este conjunto Cosas, intrigante bodegón de inspiración cubista que permaneció durante años oculto en una colección particular, y Maragatos, con el que obtuvo en 1934 el segundo premio del Concurso Nacional de Traje Popular.

Desde los años 40 hasta su muerte, Rosario de Velasco vivió en Barcelona, donde disfrutó de una etapa de intensa actividad pictórica junto a importantes galerías. Obtuvo importantes galardones como el Premio Sant Jordi y el Ciudad de Barcelona con La casa roja y Los cazadores, que pueden verse en esta exposición recién restaurados, junto a otras piezas como Las cuatro estaciones que decoran el Salón de Honor del Castillo-Palacio de Magalia en Navas del Marqués, sus paisajes de Albarracín o los retratos de su hija.

En Cataluña, Rosario de Velasco amplió sus temas y su mirada. El mar, el carnaval, el campo y el pastoreo empezaron a ocupar un lugar destacado en su pintura; la preocupación por el volumen pasó a segundo término después de la luz y la materia. “Su mundo es el mismo, pero ahora está visto y traducido de otro modo. Todo se asienta con una vitalidad que parece más duradera. Hay una luz brumosa, en cierto modo mágica, que lo envuelve todo”, escribiría su amigo y crítico Cesáreo Rodríguez Aguilera. Y es que fue entonces cuando Rosario de Velasco afirmaría: “Ahora sé pintar”.

En palabras de las comisarias, la exposición organizada por la Fundación Cajamurcia ayuda a recuperar “la dimensión y la singularidad de una artista fundamental para comprender la pintura española de la primera mitad del siglo XX. Un recorrido que permite redescubrir su evolución, sus distintas etapas y la vigencia de una obra que, décadas después, viene a ocupar el lugar que merece en la historia del arte español”.